Variabilidad de la marcha y riesgo de caídas en personas con esclerosis múltiple

La variabilidad de la marcha constituye un indicador sensible de inestabilidad locomotora y riesgo de caídas, especialmente en poblaciones neurológicas y en el envejecimiento. En personas con Esclerosis Múltiple (EM), diversos estudios han mostrado que una mayor variabilidad en parámetros espaciotemporales de la marcha se asocia de forma consistente con un peor control postural, mayor discapacidad funcional y un incremento del riesgo de caídas.

Una forma sencilla de conocer la variabilidad de la marcha es calcular el coeficiente de variación (CV) de algún parámetro espaciotemporal. Este índice se obtiene aplicando la siguiente fórmula: Coeficiente de variación (%) = (desviación estándar / media) × 100.

Para ello no es necesario disponer de sistemas complejos de análisis del movimiento 3D. Basta con utilizar pruebas funcionales habituales, como el 10-Meter Walk Test (10MWT) o el 25-Foot Walk Test. La clave está en repetir la prueba varias veces bajo las mismas condiciones, de modo que obtengamos varios registros de un mismo parámetro, por ejemplo la velocidad de la marcha. A partir de estos valores, se calcula la media y la desviación estándar utilizando un programa sencillo como Excel o incluso herramientas basadas en inteligencia artificial. Una vez aplicado el porcentaje, obtenemos una medida directa de la variabilidad de la marcha, útil tanto en el ámbito clínico como en investigación.

¿Y cómo es la variabilidad de la marcha en las personas con EM? Pues bien, la evidencia científica es bastante consistente: las personas con EM presentan una mayor variabilidad de la marcha en comparación con sujetos sanos, incluso en fases tempranas de la enfermedad. Vamos a repasar algunos hallazgos relevantes.

En adultos mayores con EM, Hernández et al. (2025a) demostraron que la variabilidad de la marcha es un predictor significativo de caídas, tanto en condiciones de marcha en tarea simple como en doble tarea. En su estudio con 95 participantes, los autores observaron que mayores CV en la longitud de zancada, el tiempo de balanceo y la velocidad de la zancada —especialmente bajo condiciones de doble tarea— se asociaban con un aumento significativo del riesgo de caídas. De forma relevante, cada incremento del 1 % en el CV se relacionó con un aumento del riesgo de caída entre el 4 % y el 10 %, lo que refuerza el valor clínico de la variabilidad de la marcha como biomarcador funcional de caídas en personas con EM.

La relación entre variabilidad de la marcha y nivel de discapacidad también ha sido ampliamente documentada. En un análisis retrospectivo transversal, Zanotto et al. (2022) evaluaron a 205 personas con esclerosis múltiple utilizando el sistema instrumental GAITRite, mostrando que la variabilidad porcentual de múltiples parámetros espaciotemporales aumentaba progresivamente a lo largo de las categorías de la Expanded Disability Status Scale (EDSS). Los autores observaron CV que oscilaban entre el 6,9 % y el 37,2 % en el grupo con discapacidad mínima (EDSS ≤ 2,5), alcanzando valores de hasta el 53,8 % en el grupo con discapacidad severa (EDSS > 4,5). Estos hallazgos ponen de manifiesto una elevada heterogeneidad de la capacidad de marcha incluso dentro de categorías EDSS similares, lo que sugiere que las medidas instrumentales de la marcha pueden ser más sensibles que la EDSS para monitorizar la discapacidad locomotora en personas con EM.

En particular, en personas con discapacidad mínima, Zanotto et al. (2022) mostraron valores elevados de variabilidad en la velocidad de la marcha (20 %), la base de sustentación (20 %), la longitud y el paso de zancada (14,2 %), el tiempo en doble apoyo (19,6 %) y, en menor medida, el tiempo en apoyo simple (6,9 %).

La importancia del contexto en el que se evalúa la variabilidad de la marcha ha sido destacada por Weed et al. (2021), quienes mostraron que la variabilidad aumenta no solo durante la marcha rectilínea, sino también al incorporar tareas funcionales más complejas como giros u obstáculos. Estos autores subrayan que la variabilidad de la marcha constituye un marcador robusto del riesgo de caídas en personas con EM, pero señalan que su magnitud depende en gran medida de las demandas de la tarea evaluada.

Desde una perspectiva terapéutica, Hernández et al. (2025b) observaron que la práctica de la marcha en doble tarea dentro de una misma sesión puede mejorar la variabilidad de la marcha en adultos mayores con esclerosis múltiple. Estos resultados refuerzan la idea de que la variabilidad de la marcha no es únicamente un marcador de deterioro, sino también un parámetro potencialmente modificable mediante intervención.

La relación entre parámetros espaciotemporales de la marcha y la discapacidad ha sido sintetizada en la revisión sistemática y mataanálisis de Chee et al. (2021). Los autores destacaron que las personas con EM y menor nivel de discapacidad presentan características de marcha muy similares a las de individuos sin EM descritos en la literatura. Sin embargo, el aumento atípico del tiempo en doble apoyo, parcialmente explicado por la reducción de la velocidad de marcha, se asocia con un mayor coste energético al caminar, lo que podría contribuir a menores niveles de actividad física y a una mayor percepción de fatiga durante las actividades de la vida diaria.

Desde un punto de vista neuroanatómico, la variabilidad temporal de la marcha también se ha vinculado con alteraciones estructurales cerebrales. Kalron et al. mostraron que las personas con esclerosis múltiple con antecedentes de caídas presentan una mayor variabilidad del tiempo de paso en comparación con personas con EM que no se han caído, junto con una reducción del volumen del núcleo caudado izquierdo y de ambos hemisferios cerebelosos. En su estudio con 224 con personas con EM (EDSS media = 2,6), 105 participantes clasificados como caedores mostraron un CV del tiempo de paso significativamente mayor (5,6 % frente a 3,4 %), lo que sugiere un sustrato neural específico asociado a la inestabilidad locomotora (Kalron, Allali & Achiron). Esta elevada variabilidad podría reflejar inestabilidad durante la fase de apoyo unipodal, requiriendo estrategias rápidas de recuperación del equilibrio, un fenómeno previamente descrito en adultos mayores con neuropatía periférica (Richardson et al., 2008).

Otros estudios han descrito alteraciones espaciotemporales de la marcha en personas con EM sin analizar específicamente la variabilidad. Sato et al. (2022) observaron que las personas con esclerosis múltiple caminan a menor velocidad, con menor longitud de zancada, menor tiempo de balanceo y mayores tiempos de doble apoyo en comparación con sujetos control, independientemente del subtipo de progresión de la enfermedad, aunque no calcularon el coeficiente de variación de estos parámetros.

Finalmente, la relación entre variabilidad de la marcha y actividad física diaria ha sido explorada por Ayvat et al. (2025), quienes encontraron que las personas con EM con mayores niveles de actividad física (medidos mediante recuento de pasos y valores MET) presentaban un mejor rendimiento de la marcha, menor variabilidad y mayor estabilidad. Utilizando el sistema GAITRite y un acelerómetro SenseWear, los autores reportaron valores medios de CV del 4,31 % para la longitud del paso, 4,62 % para el tiempo de balanceo, 3,41 % para el tiempo de apoyo, y hasta un 6,10 % para el tiempo en doble apoyo, reforzando el vínculo entre movilidad funcional, estabilidad y niveles de actividad en la vida diaria.

Referencias.

Ayvat F, Doğan M, Ayvat E, Kılınç M. Reduced physical activity in multiple sclerosis: The role of gait parameters, gait variability parameters and self-reported measure of gait. Mult Scler Relat Disord. 2025;98:106452. doi:10.1016/j.msard.2025.106452.

Chee JN, Ye B, Gregor S, Berbrayer D, Mihailidis A, Patterson KK. Influence of multiple sclerosis on spatiotemporal gait parameters: A systematic review and meta-regression. Arch Phys Med Rehabil. 2021;102(9):1801–1815. doi:10.1016/j.apmr.2020.12.013.

Hernandez ME, Motl RW, Foley FW, Izzetoglu M, Wagshul M, Holtzer R. Gait variability predicts falls in older adults with multiple sclerosis. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2025;glaf269. doi:10.1093/gerona/glaf269.

Hernandez ME, Motl RW, Foley FW, Izzetoglu M, Wagshul M, Holtzer R. Within-session dual-task walking practice improves gait variability in older adults with multiple sclerosis. Gait Posture. 2025;119:171–177. doi:10.1016/j.gaitpost.2025.03.011.

Pieruccini-Faria F, Black SE, Masellis M, Smith EE, Almeida QJ, Li KZH, et al. Gait variability across neurodegenerative and cognitive disorders: Results from the Canadian Consortium of Neurodegeneration in Aging (CCNA) and the Gait and Brain Study. Alzheimers Dement. 2021;17(8):1317–1328. doi:10.1002/alz.12298.

Sato SD, Hiroi Y, Zoppo D, Buonaccorsi J, Miehm JD, van Emmerik REA. Spatiotemporal gait changes in people with multiple sclerosis with different disease progression subtypes. Clin Biomech (Bristol, Avon). 2022;100:105818. doi:10.1016/j.clinbiomech.2022.105818.

Weed L, Little C, Kasser SL, McGinnis RS. A preliminary investigation of the effects of obstacle negotiation and turning on gait variability in adults with multiple sclerosis. Sensors (Basel). 2021;21(17):5806. doi:10.3390/s21175806.

Zanotto T, Sosnoff JJ, Ofori E, Golan D, Zarif M, Bumstead B, et al. Variability of objective gait measures across the expanded disability status scale in people living with multiple sclerosis: A cross-sectional retrospective analysis. Mult Scler Relat Disord. 2022;59:103645. doi:10.1016/j.msard.2022.103645.

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