La velocidad que tienes al caminar puede ser un indicador de tu supervivencia. Por ello, la velocidad de la marcha se ha llamado la «sexta constante vital». Si hiciéramos un paralelismo con las artes, sería el «sexto arte» de la salud, después de la temperatura corporal, la presión arterial, las frecuencias cardiaca y respiratoria, el dolor y la saturación de oxígeno. La velocidad de la marcha ocupa este lugar privilegiado entre las «artes» de la salud porque es capaz de predecir la independencia y el riesgo de muerte a medida que envejecemos.
El hecho de que la velocidad de la marcha tenga dicha capacidad predictiva no es casual. La marcha necesita, para su ejecución correcta, del buen estado de diversos sistemas y aparatos de nuestro cuerpo, tales como, el cardiovascular, el nervioso, el respiratorio o el locomotor. Además, una marcha adecuada es el resultado de integrar diversas funciones neurológicas, que van desde el equilibrio y los movimientos, hasta la cognición. Cuando alguno de estos sistemas o de las funciones mencionadas se deteriora, la velocidad de desplazamiento suele disminuir y se convierte en un indicador global de salud y de fragilidad. Dicho esto, no es casual tampoco, que este movimiento haya despertado en mí tanta pasión desde que comencé mis estudios de fisioterapia.
Tener una velocidad de marcha superior a 1 m/s se asocia a un buen estado funcional, menor dependencia y por tanto, menor mortalidad. En este sentido, un reciente estudio realizado con más de 3.000 personas mayores, con una edad media de 73,6 años y de las cuales el 52 % eran mujeres, analizó la relación entre la velocidad de la marcha y la supervivencia. Los participantes fueron seguidos durante 14 años y sometidos a evaluaciones periódicas de su velocidad al caminar. Los resultados fueron contundentes: cada incremento de 0,1 m/s en la velocidad de marcha se asoció con una reducción aproximada del 23 % al 25 % en el riesgo de mortalidad. En otras palabras, las personas que caminaban más rápido presentaban una mayor probabilidad de supervivencia durante el periodo de seguimiento.
Desde una perspectiva clínica, estos hallazgos refuerzan la importancia de incorporar la evaluación de la marcha en el seguimiento de las personas mayores. Se trata de una prueba sencilla, económica y rápida de realizar, capaz de aportar información valiosa sobre la evolución funcional y el pronóstico de salud.
Perera S, Zhang X, Patterson CG, Boudreau RM. Serial gait speed measurements over time and dynamic survival prediction in older adults. J Nutr Health Aging. 2025;29(1):100005. doi:10.1016/j.jnha.2024.100005
