La debilidad muscular típica de la distrofia muscular de Duchenne afecta principalmente a las piernas y a la cintura pélvica (musculatura glútea). En el transcurso de la enfermedad, también se ve afectada la musculatura del tronco. Esta condición provoca una serie de alteraciones en la forma de caminar de los individuos afectados.
Una de las manifestaciones clínicas más características es la marcha de pato. Esta marcha se caracteriza por un balanceo del tronco y una separación de los pies mientras se camina. Además, los pacientes suelen presentar una hiperlordosis lumbar, que es una curvatura excesiva en la región baja de la espalda. Esta hiperlordosis se debe a la debilidad de la musculatura del tronco.
Otro rasgo distintivo es la marcha de puntillas. Esto ocurre debido al engrosamiento y retracción de la musculatura posterior de la pierna, lo cual crea una apariencia de pseudohipertrofia. En esta condición, los músculos se vuelven más gruesos y voluminosos, pero en realidad es el resultado de la destrucción de la fibra muscular y su reemplazo por tejido fibroso o fibras de colágeno.
Estos cambios en la forma de caminar y la debilidad muscular son algunas de las manifestaciones más visibles de la distrofia muscular de Duchenne. Sin embargo, es importante recordar que, esta enfermedad es progresiva y afecta también a otros sistemas del cuerpo, lo cual puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de quienes la padecen. El tratamiento y el apoyo adecuados son fundamentales para ayudar a los pacientes a manejar los síntomas y mantener una buena calidad de vida.

